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SIERRA DE SEGURA (JAÉN): PRESA DEL TRANCO - PUENTE SOBRE EL RÍO HORNOS (Por el Chorreón)


EL TRANCO, LA VEGA DE HORNOS Y EL CHORREÓN





Allí donde se alza majestuoso el gran muro de hormigón que remansa y atenaza las aguas de estas sierras, existió hasta no hace mucho tiempo un gran Tranco, uno de tantos que había que cruzar para entrar o salir de estos valles y vegas, para ir de un sitio a otro, para buscar el trueque y sustento con el que perdurar en el tiempo bajo las duras condiciones de vida que la sierra imponía. El Tranco también fue lugar de escaramuzas aprovechado por bandidos y amigos de lo ajeno, por ello cuando los serranos se decidían a emprender el viaje lo hacían en grupos o, al menos, en pareja. Significaba, en términos actuales, un punto negro en el trafico de la época, en apenas un metro de anchura, las caballerías no podían girar ni retroceder, otra razón para viajar en grupo y, de esta manera, aventurar quién venía en sentido contrario. No pocas historias y leyendas serranas tienen al Tranco de protagonista. Pero entretanto, alguien tenía el pensamiento puesto en otorgarle un protagonismo eterno, sería ampliamente conocido por unas circunstancias diferentes a las que hasta el momento se le otorgaban, de un simple lugar de paso. Ello exigiría sacrificios y un gran coste humano: expulsar a muchas gentes que placidamente vivían donde habían vivido sus antepasados y enviarlos a lugares sin arraigo alguno donde acabar sus días lejos de donde corretearon en su juventud.



Montaje fotográfico sobre la construcción de la presa de El Tranco. Autor: Rompetranco


De eso sabía mucho Ángel Robles. De pequeño tuvo tiempo de corretear la vega fértil no cubierta aún por las aguas del embalse. Afortunadamente, la memoria le alcanzó para hacernos llegar un testimonio escrito de aquellas correrías por el entorno de su casa y del paraje que le dio nombre: El Chorreón, allí donde el arroyo de Cañada Morales se despeña, ahora en el pantano en una recoleta y preciosa “bahia”, otrora dando continuidad al arroyo hasta abandonarse en el río Hornos. Esos relatos los plasmó Ángel en una sencilla y sentida obra titulada “1931 – 1941. Recuerdos Sumergidos. Hornos de Segura y El Chorreón”.



Hay un párrafo de esta obra que me encanta recordar cada vez que visito algún lugar del que los serranos fueron expulsados en aras del progreso.


“Por el año 1940, llegó lo que desde hacía tanto tiempo estábamos temiendo: nos dijeron que había que desalojar de inmediato y derribar las casas (…). Entraron grandes cuadrillas de hacheros y tronzadores con grandes hachas cortándolo todo a tajo parejo, clasificando la madera y quemando la leña y las miles de encinas centenarias que hasta entonces habían cubierto las tierras de la Vega, que luego convertían en carbón. Aquellas tierras, en poco tiempo se quedaron como si hubieran recibido una bomba atómica. Nosotros, al igual que todos los de la Vega, emigramos del lugar con todos nuestros enseres y animales. Cambiamos de tierras, de paisajes, de costumbres, de vecinos y de otras muchas más cosas que no tienen nombre, pero que fueron reales y se quedaron dentro de cada una de aquellas personas. Para todos fue durísimo aquel cambio, aunque cada uno lo sufrimos en silencio.”


Desde entonces, Monteagudo dejó de dar la hora en la vega, sus gentes sufrieron de una diáspora poco conocida pero no por ello menos cruel que otras. Ya no corretea la chiquillería, los arrieros y gañanes dejaron de pasar por aquí y por todos sitios, los Rondines ya no rondan lo que rondaban, la vida cambió drásticamente en este placido lugar de la sierra, pero El Chorreón sigue allí impertérrito, nadie pudo desarraigarlo, se llevaron todo menos El Chorreón y las ruinas de tanta humanización como por estos lugares existió: Montillana o Montiñana, Los Parrales, la Rinconada, la Hoya de la Sorda, … y tantos otros lugares tragados para siempre por las tranquilas aguas de este pantano que se llevó de aquí la vida para darla más abajo, por los campos de Córdoba y Sevilla.

Por aquí transcurrirá nuestro paseo de hoy, caminaremos en silencio por donde entonces todo era bulla, recorreremos la distancia que separa la presa que causó entonces tanto dolor del puentecillo que salva el cauce del río Hornos allí en la carretera donde no llegarán las aguas del pantano. Pasaremos por estos lugares cargados de sentimientos y miraremos a lo hondo imaginando que las aguas nos permiten ver lo que esconden desde entonces.




LA RUTA


Partimos del poblado de El Tranco, el que construyeron para cobijar a parte de los trabajadores que se necesitaron para la construcción de la presa.



A la derecha dejamos los kioscos que ahora dan servicio a los visitantes del lugar. Caminamos durante un kilómetro por el inexistente arcén de la carretera abandonando el poblado y en bajada buscando las aguas del embalse bajo la emergente piedra capitana. Cuando avistamos una recta en la carretera, también apreciamos que a la derecha se desprende una pista señalizada como PR- A193 con una cadena que impide el paso de vehículos.





Si hacemos la ruta por la tarde, lo cual recomiendo, nos acompañará una placida sombra durante todo el recorrido. Nos encontramos en la pista que trazaron los ingenieros nada más llegar a la zona para deslindar el terreno a expropiar y el que permanecería en poder de sus propietarios, para ello cada cien metros aproximadamente pusieron un mojón con las iniciales de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

Tras unos cuatro apacibles y cómodos kilómetros, llegamos a un cruce señalizado.




Si tomamos el camino de la izquierda subiremos al camping de Montillana, si continuamos a la derecha pasados 500 mts, dejaremos a nuestro lado las ruinas de otro gran cortijo, el de Montillana, hemos cruzado el arroyo del mismo nombre y por arriba, por la carretera quedan las cuevas también llamadas de Montiñana por los serranos donde vivieron en otros tiempos.



Continuaremos casi pegados a la ribera del pantano, este año casi lleno a pesar de la importante riada que suelta. Si nos giramos por esta zona, podemos contemplar unas preciosas (y desoladoras) vistas de la sierra de las Lagunillas desnudas de vegetación reflejadas en estas tranquilas aguas. Un kilómetro y medio más adelante nos espera el asombro, casi sin darnos cuenta, en una curva nos encontramos en una recoleta y tranquila entrada que el pantano hace buscando la cascada de El Chorreón. Allí, al fondo se escucha el ruido que sus aguas producen al alimentar el pantano.



En el extremo, el espigón que sobresale hacia este, se encuentran las ruinas del gran cortijo de El Chorreón. Merece la pena bajar a la orilla y tomar un respiro contemplando esta belleza de la naturaleza.










El paseo es de los más sencillos y relajantes que he hecho.




Continuamos ahora por la parte más boinita del trazado, tenemos que ascender hasta la parte de arriba de la cascada donde hay trazada en la piedra una senda.



Antes de comenzar a descender a la cascada y al cortijo de El Chorreón, se separa, o mejor dicho, el camino continua a la izquierda en fuerte ascenso para dirigirse a Cañada Morales, punto final del PR-A 193. Nosotros continuaremos por el filo que nos marca la senda esculpida en la piedra que nos pasará primero por encima del arroyo de Cañada Morales donde se precipita la cascada al pantano y, más adelante al las ruinas del Cortijo, donde podemos detenernos a contemplar sus límites. Curiosamente, se quedo el cortijo en el límite de donde llegarían las aguas, no pudiendo ser cubierto por estas nunca.

Continua nuestra agradable senda para depararnos aún alguna que otra sorpresa pués tras una ligera subida llegaremos a un impresionante mirador sobre el embalse donde contemplaremos la grandiosidad de su extensión y de lo que le rodea. Estamos en la rinconada y desde allí vemos abajo a la derecha el cortijo que acabamos de abandonar, al fondo, el embalse inconmensurable y sobre él, las Lagunillas. Más cerca, por la orilla contraria apreciamos el alto del Montero y, más acá, Monteagudo con su característico picacho pétreo dominando el valle.





Abajo y enfrente veo El Carrascal, La Platera y Hornos el Viejo que se salvaron de la inundación ya que el primer proyecto de embalse era mucho más ambicioso que el actual. Y ya en la dirección que llevo aparece majestuoso el pueblo de Hornos asentado en su roca inmensa y acechado por arriba por el gran coloso, el Yelmo.







Desde aquí, la senda vuelve a tornarse pista y llanea hasta el final del recorrido. Los pinos dan continuidad al olivar y, curiosamente cuando las aguas del embalse llegan a su fin nos sorprenden unas inmensas encinas restos del paisaje de bosque mediterráneo que ocupo la zona antes de la roturación y posterior forestación de pino de repoblación.




Ya entre dos luces escuchamos el ruido de los coches que nos anuncia que la carretera y, por tanto el final de la excursión, se encuentran próximas.













EL VIDEO











DATOS TÉCNICOS


DenominaciónSIERRA DE SEGURA (JAÉN): EL TRANCO - PUENTE SOBRE EL RÍO HORNOS (por El Chorreón)
Fecha14.07.2011 y 12.08.2011
Localización
El sendero sigue permenentemente la ribera del embalse de El Tranco por la pista que trazaron al diseñar el embalse para delimitar la altura de las aguas y, por tanto, las expropiaciones. Partimos de la misma presa del embalse y en dirección a Hornos de Segura, terminamos allí donde acaba el propio embalse, junto a la carretera que se dirige pasando por Cañada Morales a Cortijos Nuevos y Hornos, justo donde esta pasa sobre el río Hornos.
Acceso
Desde Villanueva del Arzobispo tomamos la carretera del Tranco y dejaremos el vehiculo en el poblado. Si no queremos regresar caminando, debemos dejar otro en el lugar de finalización de la ruta.
InicioMuro del pantano de El Tranco
FinPuente sobre el río Hornos en la carretera de El Tranco a Hornos.
Tipo de trayectoLineal (ida)
Tipo de firmePista / Senda
EstaciónPrimavera/Otoño/Invierno / Verano (por la tarde).
Distancia9,93 kmts (ida)
DificultadFácil
Tiempo estimado2 horas 30 minutos (ida)
Cota mínima650 metros
Cota máxima699 metros
Sugerencias
Crema solar en verano. Estirar y calentar antes de iniciar la ascensión. Calzado adecuado. Llevar agua.
TracksWIKILOC
MovilCobertura Movistar en todo el camino.
Mapa
BibliografíaPropia experiencia. 

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