SEGUIDORES EN GOOGLE +

SEGUIDORES

EL CENTENILLO (JAÉN): SUBIDA POR LA "BOMBA" DESDE EL PUENTE DEL RÍO LOS CURAS O DE LA PASADA DEL CASTAÑO



EL CENTENILLO, LOS CURAS, LA BOMBA Y EL CERRILLO DEL PLOMO



Aunque nos encontramos en el término municipal de Baños de la Encina, los carolinenses hemos escuchado cotidianamente nombrar del río de los curas y el puente del río de los curas vinculado a un lugar en el camino del Centenillo, visitado con frecuencia en festividades como San Marcos, en comidas campestres o sencillamente como excusa para un agradable paseo. Sin cuestionar su pertenencia territorial bañusca, en el sentimiento popular está muy ligado a la ciudad de La Carolina como tantos otros lugares de esa parte de Sierra Morena.



Este fundamentado topónimo, rebautizando un río y un puente, realmente es un localismo surgido de la costumbre minera de denominar lugares en base a los pozos cercanos, especialmente si estos eran importantes y tenían repercusión o acontecimientos surgidos en los mismos.



Reconozco que la curiosidad me corroe a la hora de saber como este tradicional y arraigado pozo minero obtuvo el pseudónimo de “Los Curas”. En realidad la mina fue registrada con el nombre de María del Pilar, situada en el Cerro del Peñón Colorao, en pleno cauce del señalado en los mapas como río Grande. Formó parte del complejo minero Los Curas-El Soldado conformado por los pozos María del Pilar (Curas) y ampliación a María del Pilar en el cerro del Peñón Colorao y Jesús y María (El Soldado), María de los Ángeles y San José en la orilla opuesta del río, conocido como Dehesa de Cielo Abierto.





El complejo minero se arraigó en el conocimiento popular carolinense por varios motivos: por haber estado funcionando hasta épocas relativamente recientes (1948), por haber pertenecido el Grupo a la Cia. La Poderosa con sede social en La Carolina, alcanzando durante su propiedad la mayor producción (2.443 toneladas /año en el periodo 1891 -1897), posteriormente en 1911 pasó a manos de la sociedad Figueroa y Cia., también vinculado a La Carolina, de hecho fue quién construyó la torre de la munición en la calle Ondéanos. A los pocos años fueron abandonadas por improductivas y, finalmente, como el ave Fénix, reapareció tras la contienda bélica civil de la mano de la CMM Los Guindos, igualmente de sede carolinense, que la explotó productivamente hasta su cierre definitivo. Una característica de este grupo minero, especialmente en sus inicios, es la de que tenía pocos pozos de extracción, la mayoría de los trabajos se realizaban mediante socavones que avanzaban desde el pie del cerro en la orilla del río. (1)


Pero ese nombre, los Curas, no se,...



Circularemos hasta la “bomba” por una pista que llanea por encima del río salvando pendientes barrancos. Este lugar, la “bomba” es otro paraje entrañable, se trata sencillamente de la estación elevadora de aguas al Centenillo, agua proveniente del embalse que hay más allá, bajo el Puntal y que ahora solo se encarga de surtir esta población pues la conducción desde aquí a Linares se encuentra arruinada en algunos tramos.





Con su imponente masa arbórea, especialmente a base de eucaliptos constituye un enclave para el descanso sublime. Lugar de escarceos, de visitas veraniegas para tomar un baño, invita al abatimiento y a dejarse llevar escuchando la resonancia del agua y algún carpintero que trabaja sin horas y sin convenio.





En la subida no podemos pasar si detenernos en el Cerrillo del Plomo.





En este lugar, encontrado accidentalmente cuando llegaron los nuevos mineros a mediados del siglo XIX e investigado concienzudamente en los años sesenta y setenta del XX por Guy Tamain y Claude Domergue se situaba un gran centro de extracción y tratamiento de mineral de la época Ibero-Romana (siglo II d. de C.). Junto con las fundiciones cercanas de la Tejeruela y la Fabriquilla, esta, la del Cerrillo del Plomo (o cerro de la chimenea, como también se conoció) fue probablemente la más productiva al contar con una ventilación natural eficaz que facilitaba el tiro de los hornos y la salubridad de los trabajadores y habitantes de la zona (1)



En el panel informativo situado en el lugar, se comenta que ya emplearon aquí la tecnología que se conocía en la época, concretamente el Tornillo de Arquímedes de los que se encontraron en 1911 restos de cinco de estos ingenios entre los pozos Santo Tomás y El Águila para solucionar el problema de la acumulación de agua en las galerías.



Finalmente, El Centenillo, objeto de otros paseos y que en esta ocasión solo nos limitaremos a cruzar, haciendo un descanso tras la subida en las puertas del pabellón de solteros en una bucólica instantánea de belleza difícil de describir, una imagen que emociona y hace grande esta afición.


"Como minerico bueno
tempranico me levanto
y preparo mi barreno
mientras lo preparo canto,
¡ay! ... y no pienso en lo que peno"








LA RUTA

Hacía tiempo que tenía bien diseñada esta ruta. La tenía reservada para la visita del amigo Eduardo y sus “granainos”, pero las circunstancias hicieron que no pudiera acompañarlos. El interés de la ruta, además de transcurrir por lugares de especial atractivo, cuenta con sus repechones, combinando belleza y esfuerzo físico, tanto a la subida como a la bajada. Pero que nadie se engañe, esto es senderismo, lejos montañismo cresteante de otros lugares.


Nuestro periplo de hoy vendrá determinado, por tanto, por el río Grande (Curas), los restos mineros situados junto a su cauce, la antigua conducción de agua desde el embalse de río Grande al pie del Puntal hasta Linares, el cerrillo del Plomo y El Centenillo, regresando al punto de partida por el cerro de la Cuna.



En el interior del circular que trazaremos se quedarán lugares emblemáticos como Ministivel, la mina del Macho o la fuente del Lechoso que será objeto de otra visita.



Al ser circular, el inicio y final pueden hacerse desde cualquier punto del trayecto. Elegimos el puente de la pasada del Castaño (Curas) para tener la vista frontal del Puntal conforme nos introducimos en el hendidura que el río Grande labra a su paso.










Justo al cruzar el puente, localizado a unos cuatro kmt pasado el poblado de El Guindo dirección al Centenillo, encontramos el inicio de una pista cortada a los vehículos frente a la entrada de la finca Los Iniestares, aquí hay espacio para dejar un vehículo sin estorbar.







Estamos muy cerca del río, el camino amplio, con buen firme, va tomando casi imperceptiblemente altura.





A los pocos metros del inicio encontramos una grata sorpresa, una capillita dedicada a la Morenita, improvisada junto al camino en un socavón labrado en la pared de pizarra. La Virgen de Sierra Morena, parece que quiere saludar y bendecir al caminante.








El río desde la altura describe unos bonitos meandros.






Transcurrido el primer kilómetro encontramos el primer barranco a salvar por la izquierda, para ello, el camino se introduce en dicho barranco donde pueden verse joyas de obra pública del pasado.





Tras la curva cerrada para salvar el barranco, nos encontramos con los primeros restos mineros, ampliación de María del Pilar (Curas) y la intersección con el camino de regreso.





Frente a esta, al otro lado del río, los restos de otra mina emblemática: la Culebrina.






A los 2 kmts del inicio encontramos la entrañable Mina de los Curas, concretamente el pozo María del Pilar. Junto al camino pueden contemplarse claramente la ruina de una casa y , a la izquierda del camino, un dique de áridos.










Enfrente, al otro lado del río "El Soldado"









Continuamos para introducirnos 1 kmt más allá en otro barranco, más profundo si cabe, hay que salvar el arroyo y el barranco de Ministivel, cuyas ruinas se perciben arriba en la lejanía. Aquí comenzamos a compartir el trayecto del cauce artificial que llevaba el agua de estas sierras hasta Linares y que constituyó hasta las años sesenta, en que el ímpetu industrial de Santana Motor incrementó los requerimientos, el abastecimiento de la ciudad. Desde aquí se nos abre una bonita panorámica del Puntal y el Montón de Trigo.





Nos acompaña a la derecha el cerro del Manto, al otro lado del río.





Así, entretenidos con el paisaje llegamos bajo el Cerrillo del Plomo al cruce que nos llevaría al Centenillo.





Continuaremos, no obstante casi un kilómetro más en bajada para llegar a ese recóndito y agradable lugar conocido popularmente como la “bomba”. Los pinos de repoblación delatan un islote conformado por portentosos ejemplares de eucaliptos.




Allí el sol y la sombra se confunden para crear un espacio acogedor que invita al descanso.








Trufa disfruta en el lugar, también es de su agrado, se dedica a investigar el entorno.













Tras el merecido descanso iniciamos el ascenso al Centenillo desandando el kilómetro que nos separa de la intersección anteriormente mencionada. Tras el primer repecho el panorama nos obliga a detenernos para deleitarnos con esa agreste y escarpada porción de Sierra Morena que tenemos enfrente: el Puntal. Buscamos en la lejanía posibilidades de ataque sin tener que dar el rodeo por la pista, pero esa será otra historia. Nos entretenemos por un escorial existente a los pies del cerrillo del plomo.








Si miramos arriba del barranco veremos en el altozano el Pozo Nuevo con su bonita chimenea de ladrillo rojo que nos augura la proximidad del Centenillo.






Reanudamos la marcha ignorando una trocha a la derecha donde han instalado colmenas (cuidado en tomarla en primavera – verano). En un par de vueltas, tras pasar por una umbría donde el agua se torna ferruginosa seguramente por alguna filtración, alcanzamos el cerrillo del plomo.










Ascendemos a su cumbre y la recorremos observando los numerosos agujeros en el terreno obra de saca géneros.











Igualmente se pueden observar algunas construcciones de la época ibero-romana





y, de nuevo, una amplia panorámica de la sierra del Puntal con sus dos oteros: Montón de Trigo (1.211 mts) y Puntal (971 mts) dende hay un cimportante conjunto de pinturas rupestres, en medio de ambos, el collado de las Pozas (1.120 mts).









También podemos ver desde este lugar privilegiado a la izquierda de la cuerda del Puntal el cerro Madroñero y, a la derecha, la cuerda del Lobo y la loma de Elises cubiertas de un verde incesante.



Retronamos al camino y lo abandonamos para subir por el barranco de las Higueras, por lo que fue una vía romana. Desde su inicio puede verse al fondo las casas de El Centenillo.





El lugar es precioso, madroños, enebros, alcornoques, se alternan con mantos de pino piñonero.











Al final del barranco, otra sorpresa, los restos de las terrazas que le ganaron al monte los primeros mineros que llegaron aquí para poder cultivar algunas huertas.








Por fin un último esfuerzo para alcanzar los pabellones de solteros, construcciones que se hicieron el los primeros años del desarrollo minero para albergar a aquellos que venían sin familia a la aventura de la minería.





Buen lugar para avituallarse, es medio día y toca reponer energía. Estamos a las puertas del Centenillo, lugar reservado, con tan corta vida y tan intensa que las sensaciones al recorrer sus calles son penetrantes.










Entramos por la carretera de La Carolina y llegamos a la plaza donde el casino, arruinado, aún se mantiene en pie, donde en épocas de esplendor albergó inacabables tertulias




donde los Haselden, los English representaban la alta sociedad, los ingleses que vinieron a colonizar este pequeño trozo de Andalucía y bien que lo hicieron llevándose grandes riquezas de su interior. A cambio dejaron un pueblo de una arquitectura y urbanismo peculiar.


Al poco tiempo de su fundación, contaba con servicios de escuelas de jóvenes y adultos, párvulos, biblioteca, casino, mercado, botica, hospital, infraestructura deportiva como pista de frontenis, tenis, campo y equipo de fútbol, servicios públicos, red de alcantarillado...(2)





Avanzamos por la Corredera





no puedo dejar de estremecerme al pasar por la casa donde mi padre vivió algunos años, los de la contienda civil. Aquí lo trajeron mis abuelos al amparo de su madrina para quitarle los malos tragos de unos años de incertidumbre y sufrimiento, especialmente para un niño. Aquí, la guerra se "suavizo" al comprender ambos bandos la importancia estratégica de las minas al acabar el conflicto.





Llego a la plaza de la Iglesia y me entretengo fotografiándola, la Inmaculada Concepción preside el lugar aunque la verdadera "reina" de aquí es Santa Bárbara.










salgo de ella al final por la izquierda y me encuentro en la pared de lo que fue en su tiempo la Botica, una placa homenajeando al insigne practicante del pueblo durante muchos años, D. Napoleón Alarcón Jiménez, hasta el nombre casa con la historia de este peculiar Centenillo.






Por allí decimos adiós y hasta pronto a sus calles





junto al cuartel de la Guardia Civil, tomamos un bonito sendero que súbitamente nos muestra unas vistas espectaculares de la campiña con un fondo impresionante de montañas: La sierra de Segura, Cazorla y Las Villas, otra pasión.



















Descendemos decididamente hasta encontrarnos con la carretera que se dirige a la Carolina, la cruzamos y tomamos el camino que continua al otro lado tras una puerta de forja entreabierta.









Caminamos unos metros, abandonándolo e introduciéndonos en el bosque buscando una senda que nos conducirá por la izquierda de la loma del cerro de la Cuna. Fácilmente la encontramos y la seguimos sacándonos pronto del bosque. Es un bonito sendero utilizado antiguamente por mineros y, posiblemente ahora por cazadores.








Tras introducirnos de nuevo en el bosque, nos saca súbitamente a un camino – cortafuegos









en un comienzo de transitar agradable pero, llegados a un cruce, alcanza un porcentaje de vértigo. Por aquí, sabemos que el camino de la derecha nos lleva a la mina La Inglesita, pero la curiosidad nos hace comprobar donde acaba el camino que sale a la izquierda, y llegamos a una trinchera que suponemos formaba parte del trazado del cable de El Centenillo a La Carolina.






De vuelta al cortafuegos, con exquisita precaución iniciamos el descenso con excepcionales vistas al grupo minero de El Soldado y a la Culebrina más al fondo, hasta Trufa va con el freno de mano echado.











En pleno descenso atisbamos lo que parecen ruinas de casas de mineros que quedarían por encima del pozo María del Pilar (Curas).









Tras husmear por la zona, en un plis-plas estamos en la pista de inicio por encima del río Grande (Curas).















El cómodo regreso a donde dejamos el coche nos sorprende con un socavón que se nos había pasado desapercibido a la ida.






Igualmente nos topamos con un ciervo de buen porte que nos llama la atención, en su huida, de una senda medio perdida que será objeto de investigación posterior.







De nuevo, por fin donde iniciamos la andadura tras concluir un interesante paseo por los vestigios de un reciente y nostálgico pasado.




EL VÍDEO






VIDEOS DE EL CENTENILLO










DATOS TÉCNICOS


Denominación
SUBIDA A EL CENTENILLO POR LA "BOMBA" DESDE EL PUENTE DE LA PASÁ DEL CASTAÑO o PUENTE DEL RÍO LOS CURAS.
Fecha
30/12/2011
Itinerario
Camino que discurre paralelo al río Grade que discurre por el grupo minero Los Curas - El Soldado - La "bomba" o estación de aguas de El Centenillo - el Cerrillo del Plomo - El Centenillo - Cerro de la Cuna 
Acceso
Desde La Carolina, tomaremos la carretera de El Centenillo. A medio camino, tras pasar el poblado minero de El Guindo a unos 4 kmts, cruzaremos el río de los Curas o Grande por un puente, a 50 metros encontraremos a la derecha una pista con barrera, es el inicio y final del trayecto.
Inicio
Puente del río de los Curas o de la pasá del castaño
Fin
Puente del río de los Curas o de la pasá del castaño
Tipo de trayecto
Circular

Tipo de firme
Sendero / Pista 
Estación
Primavera/Otoño/Invierno
Distancia
16,92 kmts
Dificultad
Moderado 
Tiempo estimado
5 horas  
Cota mínima
430 mts
Cota máxima
831 mts
Desnivel acumulado
Subiendo: 533 mts.    Bajando: 529 mts.
Sugerencias
Llevar agua para el recorrido. Evitar las horas centrales del estio. No abandonar basura. No encender fuego. 
Track
Movil
Cobertura Movistar en pocas zonas del recorrido. Seguro en El Centenillo.
Mapa
Bibliografía







1 comentario:

Anónimo dijo...

Un recorrido muy chulo la verdad ¡ Yo tengo una casa en El Centenillo,(justo al terminar la curva de los barracones de los solteros, segun subes de la bomba) y esa zona es una pasada. Gracias por dar a conocer este pequeño gran rincon de Sierra Morena. Un saludo ¡