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DESPEÑAPERROS (JAÉN): CERRO DE LA ESTRELLA A MIRANDA DEL REY DESDE VALDEAZORES

CERRO DE LA ESTRELLA: LA COTA MÁS ELEVADA DE SIERRA MORENA ANDALUZA


No sabemos lo que tenemos en el maravilloso parque de Cazorla, Segura y las Villas. Poder caminar sin límites, sin la incertidumbre de encontrarte más allá con una valla o una puerta cerrada a cal y canto. Este valor solo se reconoce cuando se camina por otras de nuestras sierras. ¿Quién puede imaginarse al llegar al punto geodésico de las Banderillas, o del Cabañas, o al Torraso, y encontrarlo cercado separándote escasos cincuenta metros de la cima?




Y no es que haya que empecinarse en hacerse la foto necesariamente en el monolito, o en la caseta de fogoneros, pero si que representa la guinda que tras el esfuerzo gusta saborear a casi todos. Darse la vuelta sin la guinda deja un regusto salobre a la grata experiencia del esfuerzo.



En esas nos vimos el sábado. Después de diversos aplazamientos y por fin decididos a subir a la máxima altura andaluza de Sierra Morena (no por la modesta elevación de 1298 mts en si, sino por el significado), al llegar nos encontramos con los puñeteros alambres y, enfrente casi tocándolo, el pinocho.

Menos mal que el ingenio se agudiza en situaciones extremas y, tras ecuaciones e integrales, evaluación de riesgos, estudios de boquetes y recuerdos de otras experiencias similares, decidimos poner a prueba nuestra condición física: ¡¡¡SALTO DE ALTURA!!!.





Paco Luis practicó el Fosbury Flop, Martín el rodillo ventral y el que suscribe, con Trufa a cuestas, el clásico método de la tijera que para algo tiene uno las piernas largas. Así, de esa manera, conseguimos tocar el Cielo desde la cima del cerro de la Estrella, ¡conquistado! . Je, je, je, y en esto pasó un buitre en vuelo rasante seguido de un burro volador en su persecución.

Bueno que pasar, pasamos, y no rompimos nada...






LA RUTA

Planteamos un trazado lineal para lo que dejamos un coche en Miranda del rey para el regreso y, con el otro nos fuimos hasta el Jardín, tradicional lugar de descanso en este angosto y bello paso de Despeñaperros, donde tanta gente para a refrescarse y beber en su popular fuente. Poco tiempo de disfrute queda de este lugar, el nuevo trazado de la autovía lo condenará probablemente al cierre. Escenario de correteos de infancia mientras los padres tomaban un refrigerio en las tardes calurosas de verano, cuando pasaba un vehículo cada treinta minutos anticipando el rugido de su ruidoso motor en el tiempo, lo que nos ponía en alerta.

Arrancamos del aparcamiento del área recreativa tomando durante doscientos metros con extrema precaución el minúsculo arcén existente junto a la autovía. Llegados a la primera curva a izquierdas, por donde se encuentra el cartel de Valdeazores abandonamos la autovía y nos introducimos en el inicio del barranco del mismo nombre






enseguida distinguimos un senderillo que asciende y que circula paralelo a lo que parece ser una acequia de agua.





Una bonita, fría y soleada mañana inunda hoy el bosque mediterráneo. El sol empieza a colarse por entre la hojarasca calentando tibiamente el suelo helado de la noche anterior.





Fácilmente llegamos a una pantaneta sobre nuestro arroyo de Valdeazores de las tantas existentes en este parque para abastecimiento de los animales en épocas de necesidad. La mañana comienza a reflejarse en el agua.





Continuamos en paralelo y en ocasiones sobre la acequia hasta llegar a su origen, uno de los parajes más hermosos de este Despeñaperros, el castañar de Valdeazores, ahora apagado por su retiro invernal. Allí encontramos el nacimiento de esos buenos caños de agua que atavían y abastecen al viajero donde dejamos el vehículo.
















Nos entretenemos un ratico en este lugar y seguimos al cabo por el curso del arroyo. No se si perdí el rumbo o el monte ha crecido demasiado, el caso es que comenzamos a “enmatojarnos” sin encontrar la sendica que ascendía arriba del barranco. Como pudimos fuimos siguiendo sendillas de animales o de cazadores hasta que dimos con un hermoso jabalí probablemente abatido y no encontrado en la última montería.




Viendo cerca el final del barranco, optamos, no obstante, por abandonarlo por la pedrera existente al final del mismo y salir a la pista que asciende desde la C.F. En nada estábamos en el puerto del Muradal, frente al cerro de la Ensancha y la mancha manchega oliendo a historia de ocho siglos nada menos, lugar emblemático donde parece que sucedieron los primeros escarceos en los prolegómenos de las Navas de Tolosa, junto a donde cuenta Don Rodrigo Jiménez de Rada en sus crónicas, acampó primero la vanguardia y posteriormente el grueso del ejercito tres días antes de la contienda.






Desde este lugar, tomamos la cuerda de Despeñaperros que se dirige al O mediante un amplio y previsiblemente cansino cortafuegos, sin embargo, la casualidad nos deparó asistir a un espectáculo fabuloso, el despegue y vuelo sobre nosotros de una treintena de buitres leonados al percatarse de nuestra presencia. Admirable.














Nueva sorpresa junto al lugar de despegue, lo que aparenta ser un bosquete de robles melojos (si estoy equivocado, agradecería la corrección, soy poco ducho en botánica).





Con el embelesamiento ni nos dimos cuenta que estábamos en Malabrigo, un peñón solitario en medio de la cuerda cuyo topónimo no deja lugar a dudas, el biruje manchego aprieta y alguno recurre al gorro.











Espectaculares vistas de Mágina y Sierra Sur










más en la lejanía pero distinguible desde la distancia el Yelmo, Navalespino, el calar de la Sima y una porción del Banderillas emergiendo por detrás de la sierra de las Villas.

 






La Mancha, inmensa, interminable







y el valle el Guadalquivir delatado por la niebla.



La Carolina





Santa Elena




Aldea de Magaña




Continuamos por la cuerda con un bosque de pino carrasco la izquierda y completamente abierto a la derecha. Llegamos a la torre de vigilancia de incendios que marca más altura que la peña cercana. Con malabrigo y sin él, es hora del papeo y este no perdona, nos recolocamos tras subir a la torreta y echar otra visual y nos empleamos en la faena más gustosa de la excursión.















Tras una breve sobremesa ya de cara y atisbando la cercanía de nuestro destino, la Estrella, reanudamos la marcha




pronto alcanzamos el Puerto del Rey, la coincidencia con un grupo de ciclistas hace parecer que haya fiesta en el lugar.





En este punto abandonamos la senda histórica para atacar por ese cortafuegos que se asemeja a una autopista de montaña el tramo final de subida. Al final del cortafuegos necesitamos pasar una puerta que se encuentra cerrada y que así debemos dejar para colarnos en la antigua torre de vigilancia con signos de avanzado deterioro por la falta de conservación y la exposición a la climatología. Esta torre es bastante visible desde casi todo el parque indicándonos que nos encontramos junto al collado de la Estrella, bajo el cerro que da nombre al contorno.










Volvemos a atisbar y divisamos tras las primeras estribaciones manchegas El Viso del Marqués, sobresaliendo su espléndido Palacio de Santa Cruz, durante años centro neurálgico de la marina española, lugar donde el Marqués de Santa Cruz dio pie al redicho manchego que lo dice todo: El Marqués de Santa Cruz hizo un palacio en el Viso, porque pudo, y porque quiso...





Ilusionados por la proximidad de nuestro objetivo nos ponemos en marcha con entusiasmo, en el collado encontramos otro bosquete mayor que el anterior de lo que sigo creyendo son robles melojos







Lo atravesamos pensando que la época otoñal debe ser hermosísima aquí. Último repecho y comenzamos a ver la cima pero conforme nos acercamos percibimos que algo no va bien. Efectivamente nuestras sospechas se confirman, estamos a cincuenta metros escasos del vértice geodésico más inaccesible que antes haya visto, todo rodeado de cerca, sin puerta, bien cosida al suelo con piedras.







En esto que surge la brillante idea ya narrada anteriormente y en un plis plas nos plantamos en la cumbre y TOMA FOTO. 





Estamos en la máxima altura de la Sierra Morena andaluza, solo por 25 metros nos supera el cerro Bañuelas en la conocida como Sierra Madrona.
Desde aquí comentamos la pena de no poder continuar la cuerda hasta el Puntal, allá por el Centenillo (otros, como litle boy han percibido lo mismo), solo haría falta un pasillito por donde discurrir contemplando estas maravillosas panorámicas. En fin, nos conformaremos con estar aquí, donde igual estuvimos hace más de veinte años sin vallas ni más estorbos, tal vez desaprovechamos entonces la ocasión.








Toca retirada, ahora toca practica con la pértiga, je, je. Desandamos lo andado hasta un poco antes de llegar a la torre donde buscaremos un lugar donde pasar la valla que llevamos a la derecha y que conocía de otra ocasión.





Este paso se encuentra justo donde la alambrada acaba sobre la piedra, eso si, debemos ser cuidadosos de dejar las cosas como estaban con el fin de que no lo pongan más difícil. Ya en el otro lado caminaremos pegados a la valla hasta dar con un cortafuegos en poco más de trescientos metros.




Este cortafuegos, si lo continuamos nos llevará al cruce de Miranda del Rey al molino del Batán. Nosotros lo abandonaremos por la izquierda al poco de comenzar por un camino que con pendientes importantes y transcurriendo por un continuo pinar nos deja en el mismo comienzo de Empedraillo.





A mitad de la rampa podemos detenernos y contemplar una vista completa del escenario de la batalla que ocurrió hace ochocientos años.








La bajada, esquiable si hubiera nieve merece un descanso en ese apacible embalse del Rey, otra pantaneta de las que hablábamos al principio y antesala del Salto del Fraile que más tarde veremos de cara.





Regresamos, pisando de nuevo historia por nuestro empedraillo





y tomamos dirección a la Mesa del Rey a la que subimos por una empinada rampa que nos permite una bonita vista de cara del Salto del Fraile, ahora sin salto al estar el cauce detenido por el embalse.




Continuamos con un bonito sol vespertino por la ladera de la Mesa del Rey dando vistas al arroyo y barranco del mismo nombre.




Poco antes de que el camino comience a descender lo abandonamos para introducirnos por el bosque de pino y chaparro buscando un sendero que finalmente encontramos




que nos lleva a otro increíble cortafuegos que bajaremos de cara a la puesta de sol sobre las suertes de Miranda.













La tarde parece embrujada. Llegamos a las casas de Miranda cansados pero con la agradable sensación de una jornada repleta de satisfacciones. Ya tenemos para una semana,...




Agradecimiento a M. Rey su contribución al reportaje grafico.



EL VÍDEO




DATOS TÉCNICOS

Denominación
CERRO DE LA ESTRELLA A MIRANDA DEL REY DESDE VALDEAZORES
Fecha
21/01/2012
Localización
Parque Natural de Despeñaperros
Acceso
Por la Autovía de Andalucía (A4), en dirección Andalucía tendremos acceso directo al área de descanso del Jardín (punto de inicio). Desde Santa Elena parte una comarcal que lleva directamente a Miranda del Rey (punto final).
Inicio
Área de descanso El Jardín. Despeñaperros
Fin
Miranda del Rey
Tipo de trayecto
Lineal
Tipo de firme
Pista/Sendero y sin él. 
Estación
Primavera/Otoño/Invierno
Distancia
21,39 kmts
Dificultad
Moderado
Tiempo estimado
8 horas  
Cota mínima
658 mts
Cota máxima
1298 mts
Desnivel acumulado
Subiendo: 883 mts.    Bajando: 844 mts.

Perfil
Sugerencias
Llevar agua para el recorrido, solo puede encontarse al inicio. Evitar las horas centrales del estio. No recomendable en épocas calurosas, especialmente en las zonas de la cuerda y la cumbre por ser lugar frecuentado por viboras.
Track
Movil
Cobertura Movistar en algunos puntos del recorrido.
Mapa
Bibliografía
Experiencia propia.




1 comentario:

J. Angel Nuñez Moreno dijo...

LO QUE MAS ME ESTRAÑA ES QUE NO PONGAS MÚSICA EN LA ENTRADA, Y DE LA QUE YO ME IMAGINO, UN SALUDO