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INICIO



En el artificial orden de la vida decimos que el inicio es lo primero que sucede. En mi caso se produjo una enorme querella con el orden lógico tal vez porque, en lo que nos ocupa, no lo hubo en ningún momento. Pasa el tiempo y encuentro esta pestaña de “Inicio” vacía, sin contenido, ocupada (magníficamente ocupada) por la poesía que Gacelilla me ofreció tras uno de los solitarios escarceos donde la anécdota se convirtió en protagonista. Nunca necesité ni se me ocurrió tener un “Inicio”, los fines con los que nació este Blog en modo alguno lo requería. Ha sido el paso del tiempo, cuando he sido consciente de que algunas personas se han interesado por el contenido de este álbum cuando he pensado poner orden a este espacio vacío.

Este Blog surgió por dos motivos, el primero para que Gacelilla aprendiera una herramienta informática virtual y, de paso, crear un álbum de rutas donde alojar las experiencias, sensaciones, recuerdos,… de una afición que se ha ido instalando, convirtiéndose sin pretenderlo en un primum movens, donde la energía produce el movimiento que, a su vez, genera energía. Descendiendo de la metafísica Aristotélica, sería semejante a una simple dinamo; la experiencia de la ruta (en ocasiones agotadora) carga la energía suficiente para una semana llena de optimismo y vitalidad, efecto motivador para la siguiente y, así, sucesivamente.








No puedo olvidar que los inicios me los reportó la sensación de libertad y esfuerzo de la bicicleta de montaña. Con ella realicé mis primeras incursiones (y excursiones) y fui consciente de algo que siempre sospeche y tardíamente descubrí, la hermosura existente en el corazón de los montes, cerros, altozanos, que un camino permitía alcanzar con las dos ruedas. Más tarde, tal vez por el efecto regulador de la edad o tal vez porque las cosas se ven y disfrutan de otra manera descubrí y asimilé la paciencia del caminante y, en esto, me hallo.

A pesar de que en mis inicios la soledad del camino era mi acompañante más frecuente, poco a poco he podido estrechar y, en otros casos, recuperar viejos lazos de amistad con amigos de toda la vida que se han visto igualmente persuadidos por esta afición. Finalmente, quién me lo iba a decir, he podido encontrar la amistad de gente nueva, personas desconocidas hasta hace poco, grandes personas, inmejorables compañeros que el sendero ha permitido proponer un aforismo que a menudo utilizo como lema: lo mejor del camino, la compañía.







No realizo objeciones a ningún tipo de camino. Desde la cansina pista al sin-sendero más crudo es una delicia avanzar, subiendo, bajando, llaneando, todo tiene el aliciente del lugar aunque reconozco que tengo predilección por discurrir por sendas, especialmente por aquellas viejas sendas hoy casi olvidadas y que en otros tiempos estuvieron cargadas de vida, que sirvieron para que personas pudieran mantener una comunicación que hoy día valoramos insuficientemente cuando podemos descolgar un teléfono en casi cualquier lugar. Esas sendas que iban de un lugar a otro, lugares a veces recónditos, aldeas, cortijos, o simples tapuelas donde vivió y soñó gente. Resulta estremecedor y sumamente didáctico reflexionar sobre la humildad de esta gente, lo poco que necesitaban para vivir y lo maltratados que fueron muchos de ellos debiendo sufrir el exilio.

Además, tengo la fortuna de haber nacido y vivir en una tierra que ofrece interminables oportunidades para hacer camino. Ya de por si la campiña ofrece bellos lugares, arropados en casi todo momento por el manto de olivar que no cesa, pero son nuestras sierras las que esconden los parajes más recónditos, tesoros naturales donde no es difícil toparse con una tapuela donde alguien encontró un lugar donde sobrevivir. Sierra Morena, Mágina, Sierra Sur y la ilimitada Sierra de Cazorla, el Pozo, Segura y las Villas dan para no tener que buscar más allá (si no se quiere, claro).







Dos años agregando experiencias en el Blog, hace que lo que comenzó como un tanteo merezca una continuidad a pesar del esfuerzo que representa cada entrada. El inconveniente de este álbum es que no tiene final, nunca llega el último cromo de la colección.

El Blog me provoca otra satisfacción, la gráfica, una de mis pasiones no resueltas desde que mi padre me enseñó los secretos y la magia del cuarto oscuro. La facilidad con que se aprieta el disparador de la cámara es inversamente proporcional al esfuerzo que hay que realizar de selección, retoque e inserción del documento gráfico, y siempre aprendiendo.







Finalmente, agradecer a quienes se pasen por aquí, el tiempo invertido en su lectura, desear que les sirva para repetirla y contrastar, advertir que en contra de lo que parece este no pretende ser un Blog de rutas (que también, de rondón), de los que hay y muy buenos en la pestaña de Enlaces, sino de experiencias personales, de sensaciones que con mayor o peor fortuna intento trasmitir para que, en un futuro, “el alemán” no se apodere de los recuerdos, siempre y cuando Google lo siga permitiendo.


Galenomam








CAMINANTE


Un caminante,
hombre andante,
sin fronteras,
con caminos.

Dispuesto a conocer tierras nuevas
y a ir hasta el quinto pino.

No tiene miedo a las fieras,
con la música las puede evitar,
arrastrando la vara
y a los ojos de una cabra mirar.

Con su perra Trufa,
ayudante fiel,
sube hasta El Yelmo
y donde se proponga él.


Andrea (Gacelilla)